Shalom – Ama sua, ama quella, ama yuya
Como toda creyente y mujer de fe en Jesucristo se que es necesario que el que entre a ser presidente del Perú sea una persona que tenga fe, temor y amor mucho a Dios para que así pueda gobernar bien al Perú.
Desde muy niña sentí que nací para ser líder de mi país y que tenía la misión de cambiar la estructura social, cultural y económica de mi país. La cultura andina fue muy fuerte en mí y siempre fui buscando a JESÚS que quería hacer con mi cultura incaica.


Una de las personas que influyó en esto fue mi abuelo Justiniano Quicaña Magallanes, quien siempre hablaba de los Incas en las caminatas y en los momentos en que estamos solos él y yo.
Desde muy niña tuve la ansiedad de buscar mi identidad cristiana y quechua al mismo tiempo, a pesar de que era muy difícil, ya que crecía en una cultura mestiza donde la cultura hispana fue y es aún muy dominante y arrogante ante la cultura incaica.


Según la historia Incaica se dice que los Quicañas somos los sacerdotes reales de la cultura Quechua donde nuestra misión es enseñar y perpetuar la parte espiritual de la población Incaica.



Desde muy pequeña vi la inmensa necesidad espiritual y material que tenían los quechuas, pero lamentablemente no podíamos hacer nada y lo único que podíamos hacer como familia cristiana era predicar, cantar y ayudar económicamente a las iglesias evangélicas en diferentes partes del Perú.


A los 13 años los terroristas asesinaron a mi abuelo Justiniano, quien era pastor evangélico de la Iglesia Presbiteriana, y a los 15 años a cinco primos que venían del extranjero, entre ellos Rómulo Saune Quicana, quien tradujo la Biblia del griego al quechua y fue fundador de la Iglesia Quechua del Perú. Este suceso me impactó demasiado y decidí no creer nunca más en Dios.


Luego de este suceso, empecé a tener mucho odio en mi corazón por varios meses y llegó un día que le dije a Dios que lo odiaba con todas las fuerzas de mi corazón y fue allí cuando sentí el amor de Dios y le pedí perdón. En ese momento lloré y lloré por toda una semana, ya que no había llorado cuando mi abuelo murió ni cuando mis primos murieron, porque pensé que era la culpa de Dios, ya que él había permitido que ellos murieran de la peor manera. Desde ese día en que di mi vida a Cristo comenzaron las aventuras con Dios que fue salir al mundo. La primera salida fue a Alemania a los 18 años, luego a EE. UU., Inglaterra, Noruega y diferentes países del mundo para al final quedarme en Suecia.



Creo que toda persona que vive en el extranjero comienza a extrañar su país y a buscar su identidad peruana, que es algo fundamental para todo ser humano en la coexistencia ante las demás culturas. En mí comenzó la lucha interna de buscar símbolos quechuas, vestimenta quechua, música, comida y todo lo que podía identificarme como una peruana. Creo que uno nunca valora mucho sus raíces peruanas hasta cuando uno se encuentra lejos de ellas. Es por eso que en estos momentos mi plan está en implantar o implementar los valores cristianos sincronizados con la cultura quechua, ya que hemos tomado un cristianismo con una cultura que no es nuestra.



Mis estudios de administración, economía, religión, teología, y educación me han capacitado para ver la importancia de restituir nuestra cultura incaica que prácticamente está casi muerta pero que solo el rey JESUS puede resucitarla para que el Perú no pueda tener la corrupción que tiene hoy día. Tenemos que cambiar actitudes, ética y moral, formas de estilo de vida para que el Perú sea nuevamente un país rico en todo sentido. El momento que cambie esto, los hermanos y jóvenes peruanos no tengan la necesidad de salir de este hermoso país ya que cuando estamos lejos nos damos cuenta que el Perú es un paraíso pero que lamentablemente ha estado en manos de personas que no han conocido al verdadero Dios de Jacob, Isaac, o David ni tampoco han apreciado la cultura incaica sino la han satanizado y eso ha hecho que tengamos una enfermedad llamada Trastorno de Identidad Disociativo (TID).



He trabajado como profesora, economista y mi último trabajo ha sido como auditora o fiscalizadora de la corrupción tanto de una municipalidad de Estocolmo como de una organización internacional sueca por más de 3 años. Sé que es trabajar todos los días y tomar el tren cada día y viajar más de dos horas para llevar el pan de cada día a la casa. Sé que es sentirse no valorado por los colegas o los jefes y el arduo trabajo de integrarme a una cultura que no es mía, es decir, el racismo y menosprecio de los colegas por ser una mujer líder.



Siento que Dios me ha llamado para ser la líder espiritual y presidenta del Perú porque necesitamos cambiar las estructuras políticas, sociales, culturales y religiosas del Perú. Si está en la voluntad de Dios que llegué a ser la presidenta del Perú, necesitaremos primeramente el Espíritu Santo y la oración de todas las iglesias para tener una iglesia unida en el Perú, entonces así podremos ver la paz, riqueza y la sanidad de nuestro gobierno peruano.



El Perú es bellísimo en todo sentido y cuando vemos lo bello de nuestra historia nos sentimos tan orgullosos porque vemos lo espiritual y rico que era nuestro Perú. Antonio Raymondí decia que el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro y quizás él no entiendo el racismo, clasismo, y desigualdad que existian entre la cultura mestiza e indigena. Lo más bello que he podido todavía ver en el Perú es el corazón de todos mis hermanos que viven en las afueras de la ciudad, los que viven en comunidad donde se ayudan los unos a los otros. Tenemos que empezar nuevamente a amar a nuestro creador y a su hijo Jesucristo, cultura quechua, nuestros ríos, nuestras tierras, nuestra fauna y sauna, es decir, todo lo que Adonai nos ha dado. Tenemos que ser conscientes de que debemos ser buenos administradores de todo lo que Perú posee. Así, nadie ni nada podrá destruir el Perú si no será en ese momento en que la oscuridad se convierta en luz y será la luz quien gobierne el Perú.



Si es la voluntad de Dios, el momento en que sea Presidenta del Perú, pienso servir a Dios y al pueblo peruano. Pienso que la herramienta principal para nuestro cambio es la oración con el ungimiento del Espíritu Santo, fe, paz, unión y armonía de todas las iglesias cristianas. Sé que cada iglesia tiene sus propias doctrinas y se juzgan entre ellas mismas pero deben aniquilar el egoísmo y la arrogancia para poder cumplir el propósito de la iglesia que es dar paz, armonía, seguridad, sanidad, y fe. Estaré llamando a todos los profesionales que han estudiado en el extranjero, todos los que amen al Perú y quieran ver un Perú sano, rico espiritualmente y materialmente. Como economista, tendremos la economía del bien común (EBC) y como fiscalizadora instalaremos un sistema de anticorrupción (mecanismos de quejas y respuestas) a nivel nacional, regional y local.



Si han puesto mi confianza en mí para ser su servidora, necesitaré el apoyo de todos ustedes para servir a los más necesitados y a los que no tienen voz en los lugares más alejados del Perú. Mi gobierno no traerá la división sino la unión de todas las culturas para todos tener el mismo propósito cuál es la paz, riqueza e integridad del Perú. Que Dios y el pueblo puedan escoger a la mejor persona que pueda gobernar con la visión y misión que Dios tiene para el Perú.



